Estando Arnoldo un dÃa cansado,
cuando La Tilica lo sorprendió acostado
Arnoldo le dijo “no seas gacha, ven después”
Y ella le dijo “No seas wey: frÃos te quedarán los pies”
Entonces gritando la muerte intentó encestar un golpe
Y Arnoldo le dijo: “No me vengas con mamadas”
Ella le preguntó: “Dime Arnoldo… ¿qué traes en mente?”
El le respondió: “Vamos por unas heladas”.
Salieron de la casa con alcohol en mente
Compartieron unas muy buenas cervezas
Hasta que se tuvo que ir la muerte
Pues aún habÃa que cortar cabezas.
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