Pues, el día de ayer nos inscribimos María y yo a unas clases de baile — ubicación no divulgada intencionalmente por razones de preservación de nuestra dignidad — ya que tenemos ambos dos pies izquierdos. Bueno, al menos yo tengo dos pies izquierdos; tanto, que hasta al ir a jugar boliche me han dado un par de zapatos izquierdos (no es mentira).
Lo importante es que yo aprenda buenos pasos ya que soy el que dirige. Sin embargo, creo que tendré un pequeño handicap: soy muy alto, tengo los pies muy grandes y las piernas algo largas… de manera que un paso mío son dos de María.
Lo bueno es que para este catorce de febrero le daré a María un par de botas Caterpillar.

La semana pasada un amigo y yo salimos a un bar para bailar salsa y por la centésima vez me dije que voy a tomar clases de baile. A ver si esta vez lo hago.
Oso. Gracias por tu comentario. Te aseguro que, si yo logro bailar... cualquier persona puede.