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‘Ramblings’ Category

  1. No sé cómo aproximarme

    November 28, 2008 by Rolando Garza

    Jamás me había sentido tan distante de mi hermana. Yo me consideraba una persona con relativamente estrecha relación con mi familia, pero siento que esto me supera. Ella es una chava guapísima, muy inteligente; pero a raíz de unos problemas, tiene el autoestima muy bajo. Me preocupa no poder entender el porqué de sus sentimientos.

    Necesito consejo ajeno. ¿Alguien ha tenido una situación semejante? ¿Qué tal de el otro lado de la moneda? (¿qué funciona mejor para subirle los ánimos a alguien que se siente triste?)


  2. Saber Escuchar

    October 24, 2008 by Rolando Garza

    Hay una frase muy buena de Robert McCloskey que dice lo siguiente:

    I know that you believe that you understood what you think I said, but I am not sure you realize that what you heard is not what I meant.

    Manifiesta de una manera muy elegante — y cínica — que hay personas que ‘no saben escuchar’. En concreto, que se desviaron por alguna tangente o palabra clave y no entendieron el significado de las palabras. A esos individuos, les llamamos estúpidos.

    Sin embargo, hay personas que eso de irse por la tangente lo hacen intencionalmente; optan por tergiversar y malinterpretar todo. A esas personas, les llamamos pendejos. En México, solamente queda uno de esos, y lleva por apellido López Obrador.


  3. Apatía

    August 28, 2008 by Rolando Garza

    Hoy me levanté cerca de las nueve de la mañana. Me vestí muy rápido y fui a la recepción a solicitar mi checkout, informándole a la recepcionista que no me habían despertado y que sospechaba que no me habían despertado y, subsecuentemente, había perdido (o, como no me acordaba de mi itinerario, estaba por perder) mi vuelo. Fui al Business Center para confirmar mis sospechas; sin embargo, cuando volví, la señorita me notificó que su compañero ‘sí me había hablado’ — apuntando a un bloc de hojas donde había unos cuadritos tachados. Le pregunté si sabía si habían intentado más de una vez hablarme a la habitación. Ella aseguró que, como estaba tachado, seguramente su compañero si lo intentó. Me dijo que no había nada que pudiera hacer por reembolsarme o por reponerme una estancia. Me di cuenta que estaba perdiendo decisivos segundos de mi tiempo y que hablarle al gerente tomaría más. Tomé la factura de mi estancia y me retiré solicitando transportación a un taxista. Arribé al aeropuerto a las nueve y cuarto, expliqué mi situación a la señorita en el mostrador de Volaris; aunque a mi si me aparecía en Internet un vuelo más pronto, me dijo había otro hasta las nueve veinte de la noche y que no podían hacer algo al respecto de mi vuelo perdido. Sin haber desayunado, con la computadora recién formateada — prefiero el término castrada — por la gente de soporte técnico (sin todas las funciones y aplicaciones de las que dependía… inclusive sin Macromedia Flash), con la batería del celular terminándose y con un cargo de $1,170 pesos adicionales a la tarjeta de crédito… me fui con la cola entre las patas a buscar un sitio donde conectar mi laptop, revisar correos del trabajo, avisar a mis amigos que no podría ir a jugar en el partido de soccer del día de hoy, cancelar una cita con una amiga y — subsecuentemente — poder vertir mi apatía en un párrafo largo y sin sentido. Mierda.


  4. Variaciones Másicas

    June 26, 2008 by Rolando Garza

    Pues, que me pongo a revisar — en retrospectiva — mis prioridades, objetivos y demás cosas desde hace un año y feria. En abril de dosmilsiete, cuando comencé a trabajar, pesaba ciento siete kilogramos. Pasó el tiempo y hace poco más de diez meses comencé una relación en la cual la principal forma de afecto involucraba el trueque de chocolates. Después, por motivación propia, decidí bajar de peso. No sé cuanto llegue a pesar, pero recuerdo que se sustituyó la moneda de cambio en la relación por hojas de lechuga; terminó la relación, pero el hábito del ejercicio continuó.

    Migré de frontenis a correr carreras de cinco kilómetros, de correr al gimnasio — principalmente la elíptica, de la elíptica a correr al parque, del parque a andar en bicicleta de montaña… y, finalmente, de la bicicleta al box francés — savate. En esta última actividad, he bajado la mayor cantidad de kilos.

    Peso ochentaisiete kilos. El único efecto secundario nocivo para mi bienestar — particularmente el de mi codo — es que he reducido mis tallas a pasos agigantados. De talla cuarenta en pantalones estoy en talla treintaicuatro… y bajando…

    Me veo en el espejo y me siento contento con lo que veo, pero me doy cuenta que — aunque llegué a mi meta de pesar menos de noventa — todavía me falta; mido — dependiendo de la regla — desde un metro setentaiocho hasta los ochentaiún centímetros. Creo que tengo que llegar a los ochenta.


  5. Consejos que con el tiempo entiendes

    February 20, 2008 by Rolando Garza

    Una amiga muy cercana me dijo hace tiempo una frase. Hoy que me puse a leerla de nuevo hizo mucho sentido:

    Siempre espera lo inesperado…
    Todas las viejas están psycho en un momento u otro; no hay un romance feliz; no existe el final ‘Disney’ y siempre que sepas eso estarás seguro que tu corazón se podrá enamorar de alguien mas… pero que sea entero de una mujer es otro pedo y eso se gana con el tiempo y el esfuerzo de la pareja.

    Un abrazo a mi estimada Haruka.